domingo, 29 de mayo de 2011

Rosas azules

Si,  muchas veces destruyo
verdaderas bellezas
Cuando Lycee era aún un monasterio, hubo una monja llamada Rose. Rose cuidaba las rosas, pero por una maldición del espíritu de un fantasma maligno, las rosas nunca florecían.


A pesar de esta maldición, todos los días Rose vertía su amor sobre las flores, continuó atendiendolas durante un tiempo, y eventualmente logró que florecieran espectacularmente.


El Fantasma estaba extasiado no sólo por la belleza de las rosas, sino también por la de ella, e instantáneamente se enamoró.


Y entonces, en una noche de luna creciente, él apareció ante ella y le confesó su amor. Pero Rose dijo que ella sólo se casaría con él si le daba una rosa azul.


Así... que el Fantasma viajó por el mundo buscando una rosa azul, pero nunca pudo encontrar una.
Muchos años pasaron mientras él buscó aquella rosa, y durante ese lapso, Rose murió.


El Fantasma del espíritu maligno fue consumido por la tristeza, y cuando ella falleció, lloró por primera vez. Las lágrimas del Fantasma cayeron en la tierra seca y la hicieron próspera y verde.


Cuando la última gota cayó, florecieron rosas azules donde se derramaron. El Fantasma tomó una sola flor,
y desapareció, diciendo que la colocaría en la tumba de Rose.




Y ahora, se dice que si una chica con el cabello negro como Rose viene a Lycee, el fantasma regresará una vez más, para darle una flor azul, y entonces...


Blood +....

Tenia la diminuta edad de 4 años. Iba al jardín de niños (y tenia miedo de ser podado). En cualquier caso era el clásico niño tímido, no me gustaba socializar con esos chicos porque creía que era peligroso y saldría lastimado.


El punto al que quiero llegar es que en aquella época, mi familia gozaba de una buena posición económica y por ende el primogénito estaba en una escuela privada alejado supuestamente de las malas influencias.


Pero un día, al abrir como de costumbre mi pequeña lonchera metálica, después de ver el emparedado que llevaba, subí la mirada y al otro lado del patio se encontraba sentada en solitario también un niña con piel del color de las perlas, y unas pequeñas pecas en sus rosadas mejillas.  


Por mi corta edad, no tenia (y sigo sin tenerla) la idea del significado de la palabras *amor a primera vista*, para mi simple conciencia era un sentir el cual me impulsaba a caminar al otro lado del patio. 


Las ansias de conocerla me carcomían por dentro, tampoco había sentido algo similar salvo aquella vez que en mi casa compraron un enorme envase de cristal repleto de dulces, del cual tenia prohibido comer. 


Y con todo el valor que pude juntar, me paré tratando de disimular mis nervios mientras trataba de cruzar todo el patio. Me detengo justo a un paso de distancia frente a ella, y trato de articular un simple saludo, un hola, una palabra mas lo únicos sonidos que salen de mi boca son simples balbuceos. 


-¿Quieres sentarte?- pregunta ella de la forma mas amable que he escuchado, y yo todavía en estado de shock asiento lentamente con la cabeza. - Vamos que lo que morderé sera esta manzana -  agregaba ella sosteniendo en su tersa mano una fruta de un rojo brillante. 


Solo queda decir que fue inefable aquel momento.






Por cierto, saliendonos un poco de esta entrada, una disculpa por no haber terminado mi anterior historia, pero digamos que ese sentimiento de inspiración se largo y no creo que vuelva. 

[image] http://laremolacha.tumblr.com/

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