miércoles, 10 de noviembre de 2010

Un día

La vida es muy sencilla, cojo mis lentes al mas estilo Elton John casi inmediatamente después de levantarme, si tengo todavía sueño pongo ese disco de Los Rolling Stones que me regalo mi musa Michell. 


Al desayunar tomo el periódico puesto en la puerta de antigua madera hecha puramente al estilo barroco y leo los horripilantes hechos del día aunque algunas veces pareciera la repetición de ayer.


Antes de salir para ir a trabajar, tomo del estante el único libro que poseo, esta en francés para que no se me olvide que alguna vez tuve sueños de salir de este lugar. 


Saludo con una dulce sonrisa a todos mis compañeros de trabajo aunque la mayoría me caiga mal. Me siento en mi cubículo de 3x2 mts que relativamente es enorme a comparación de la mayoría de ellos.


Me apuro a trabajar, no porque me guste o disfrute de mi trabajo, sino para salir mas rápido de el.  Pero al llegar la hora del almuerzo me dirijo a un pequeño lugar que se encuentra a unas cuantas calles, me gusta caminar aunque sea el mismo recorrido todas los días.  


La encargada de ahí es muy linda, a mi me parece que tiene ascendencia asiática pero eso no importa, pido lo mismo de siempre y me retiro, mas en esta ocasión ella me regala unos cerillos, no se como lo hizo pero pareciese que reconoce mi cara de fumador. 


Llegando la hora de salida salgo corriendo de mi prisión sin siquiera pararme para despedirme de alguien, siempre he pensado que es una perdida de tiempo.


Ya en el hogar, busco esos cerillos que me regalaron, y enciendo la vieja pipa que me regalo mi abuelo la cual algún día me matara.


Y bueno la escuela me absorbe demasiado, y esto lo improvise en ella, claro le agregue unos detalles pero en fin espero que les haya gustado 

No lo encuentras?, deberías de buscar por aquí