jueves, 31 de diciembre de 2009

Otro vodka por favor.

Primera vez que hago una introducción a uno de mis textos, a excepción de la escuela claro, pero en fin hoy ultimo día del año (aunque personalmente creo que no hay mucha diferencia entre uno y otro) y puesto que ya llevo un año con este insignificante blog, sera bueno poner algo. Y como siempre digo al llegar tarde a mis citas: "Mas vale tarde que nunca, no es cierto".

De repente al escuchar el grito de la ultima ronda, se dio cuenta de que era demasiado tarde como para seguir luchando, era inevitable todos se lo decían pero el inmutablemente solo creía que era una simpleza y que no significaba nada además que importaba, sentado en un bar concurrido. Regularmente las mesas estaban un poco descuidadas por lo viejas pero daban una especie de elegancia al lugar. Al seguir pensando en la simpleza del problema se dio cuenta de que en verdad solo querría el ultimo vodka de esta noche y se iría a casa, por suerte para el su hogar (si se le puede llamar así).

Al salir recorrió otra vez esas calles tan transitadas que eran por la mañana y que ahora pareciesen que gritando de agonía pidieran que las limpiaran por tan asquerosa basura decembrina, aparte de eso y las ratas que salían del alcantarillado humeante eran apacibles esas calles, al dar la vuelta, vio ese viejo parque que se veía por su ventana principalmente, ese odioso árbol gigante del cual nunca estuvo de acuerdo ya que todas esas luces hacían todavía mas difícil la hora de dormir. En ese momento pensó como una especie de flashback "que hubiese pasado si nunca hubieran hecho tal parque, que seria de mi si nunca me hubiese atrevido a hacer eso que tanto me gusta", Y al darse cuenta ya estaba enfrente de su casa subió esos dos pequeños escalones frente a la puerta acto seguido busco en su bolsillo izquierdo y nada, busco en el derecho y lo mismo: nada, luego busco en su abrigo y por fin encontró las llaves: estas la deslizo sin muchas ganas y por fin en su hogar. Bajo las escaleras hasta el sótano reviso ese congelador y la vio tan tranquila descansando sobre una blanca capa de hielo y empezó a recordar como había sucedido.

Era otra mañana de otoño, ella como siempre salía a correr a la misma hora y siempre pasaba por el mismo lugar, además se acercaba sus dulces dieciséis y pues como siempre el no estaba invitado así que tomo valor y la esperaría la mañana del cumpleaños.

Ese día la espero en una banca y al aproximarse a el, la detuvo pero parecía que ella no estaba de acuerdo –solo quería darte esto- refutaba - decía con un poco de miedo entregándole una caja color rosa con un listón funcionando de moño. Ella siendo condescendiente lo abría y encontró un par de zapatillas de ballet justamente de su número. – Póntelas- replicaba el con mucha alegría, mas ella con mucho descaro tiro la caja y se alejaba corriendo como si nada hubiese ocurrido. El no pudiendo aguantar soltó un golpe seco directo a la parte atrás de su oreja izquierda, ella cayó al suelo inmediatamente y en un acto casi frenético le quito ambos tenis nike que traía y delicadamente le puso las hermosas zapatillas y con ello se puso a bailar con ella con una música que solo existía en su mente, su cuerpo era tan ligero que el podía maniobrar con ella con suavidad y lentitud. Tanta era su belleza que se imaginaba a la mitad de un elegante salón bailando con su amada.

Y eso que estaba en el congelador, era nada menos que su cuerpo completamente conservado por el frió, a veces sacaba su cuerpo y bailaba con ella pero ya no era lo mismo, quería mas…

El lo deseaba y lo escuchaba como susurros en su cabeza que cada día que pasaba se volvía mas intensamente hasta el punto en que se volvía inútil seguir fingiendo que no ocurría nada, pero pareciese que hoy saldría por un poco de movimiento.

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