jueves, 7 de julio de 2011

Lluvia

De nuevo, hoy el maldito insomnio no deja lugar para el disfrute de un sueño.

Me levanto pesadamente de mi cama ya que solo es una atadura mas de mi desesperación, camino como un ciego gracias  a la obscuridad reinante en la habitación.

Con asombro por no haber tropezado con nada en el piso, me situó frente a la ventana que da al patio trasero, y sigue la lluvia, sin dejar de caer desde hace varios días.

La lluvia, que amante tan mas rebelde, tan incontrolable, tan impredecible. La misma diva que inverosímil no permite abandonar ni por unos segundos este lugar.

Desearía en algunos momentos tener la astucia para odiarla, mas este deseo se detiene a causa de la promesa que le hice a mi musa, la de bailar sin ninguna preocupación bajo la lluvia.

Así que lluvia, hagamos un trato -grité sin importarme el sueño de los demás- Brindare hoy contigo, mi copa serán mis manos y su contenido sera el agua que cae. Brindaremos con una condición tolera mi existencia hasta ver cumplida mi promesa y yo me entregare a ti lluvia sin hacer cuestionamientos.

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